
He sabido capturar el concepto y adaptarlo para proclamarme dona de este espacio. Desconozco las ventajas de soñar despierta, pero puedo desordenar mis ideas disfrazando mi alma con retales, e invadiéndome de ese olor penetrante que domina mi estancia. Desde mi pecera, he sublimado mis instintos y he canalizado pacientemente la libertad que me otorga la locura de volver a ser turquesa y carmín.