
Consumiendo versos de sabor dulce atropellada bajo sábanas blancas, interrumpo la respiración para oir la frecuencia de mi pulso y saboreo mi amarga aflicción. He asumido la precariedad de la mañana mientras todo permanecía estático. Era mágico, pero demasiado efímero como para ser real... Así que desperté, miré a mi alrededor y me apropié del instante. Supe que era un desenlace que me animaba a consumir versos de sabor dulce.